Perfil Renguero: Chizzo



Gustavo"Chizzo" Napoli.
Casi sin proponérselo, se convirtió en uno de los mejores guitarristas del país. Con un estilo muy particular y característico, Gustavo “Chizzo” Napoli transformó una banda de garage en el grupo de rock nacional más convocante de los últimos años.

Todo empezó a los 14 años, y solo por curiosidad: “Había unos pibes en el colegio que tocaban y eso me llamó la atención. Un día me compraron una criolla, un compañero me pasó las notas y así empecé”. De ahí en más, la viola pasó a ser una amiga inseparable, testigo de largas tardes y eternas noches. Mientras tanto, la vida política y social de la Argentina sufría grandes cambios. La dictadura militar perdía fuerza y la democracia volvía a gobernar el país. Y la música, uno de los principales focos de censura y extorsión, volvía a cobrar el brillo de la libertad. Volvía a abrirse las fronteras artísticas y las bandas que marcaban el sonido del mundo golpeaban en las cabezas jóvenes como mazazos. Una de esas bandas, Creedence Clearwater Revival, atrapó a un adolescente Chizzo, y sin saberlo, se empezaba a forjar el destino de una gran banda.

Llegaba el año 1988 y el festejo de año nuevo juntaba a unos pibes de Mataderos ansiosos por despuntar el vicio e intentar “armar algo”. A los pocos meses, La Renga estaba formalmente organizada junto a Raúl “Locura” Dilelio en la guitarra, los hermanos Gabriel “Tete” Iglesias en el bajo y Jorge “Tanque” Iglesias en la batería, y Gustavo Napoli en voz y guitarra. Con la ida de “Locura”, el responsable de los solos y los arreglos más complicados, la banda comenzó a buscar un reemplazante. Pero ante la disconformidad de los postulantes, Chizzo tomó la posta y a puro sacrificio se convirtió no solo en el único guitarrista de la banda, sino en uno de los músicos más importantes e influyentes del país, al menos, en la última década.



Los dejamos con unas imágenes de Chizzo y un buen tema de La Renga para disfrutar...




Gustavo "Chizzo" Napoli on PhotoPeach

Cortala y olvidala


Con el paso de los años, la banda ha sufrido algunas modificaciones, aunque no de gran peso. Descontando el cambio de algunos vientos, o de participaciones momentáneas y puntuales, los tres pilares fundamentales han estado a lo largo de toda su historia: Chizzo, Tanque y Teté.

Y también con el paso del tiempo, cada uno de los integrantes ha sabido destacarse por su impronta y un estilo particular. Tanque siempre ha sido el más introvertido, quizás respondiendo a esa “máxima musical” de que el baterista, relegado en su función espacial en el escenario, también se traduce en su personalidad. Teté, por su parte, es todo lo contrario.

Casi como antagonismo de su hermano Jorge, Gabriel se ha destacado por su energía y su desgaste sobre las tablas, algo que no suele ser común para un bajista, generalmente más tranquilos. Su apariencia también se ha convertido en un ícono: su larga barba con trenzas y adornos, y su particular “jardinero” de jean, vestimenta que lo acompaña desde los inicios de la banda.

Chizzo, a diferencia de Teté, no ha adquirido ningún tipo especial de vestimenta o look representativo, sino todo lo contrario. El cantante del trío de Mataderos ha variado sus cortes de pelo a lo largo de su carrera, pasando por tantos estilos como su cabello lo permite. A fines de la década del 80, la banda daba sus primeros pasos, y un joven Gustavo Napoli se mostraba a la moda de la época.


Chizzo a fines de los 80.


Los 90 llegaron y el ascenso de La Renga comenzó. El pelo creció, junto con la barba, y un estilo más grunge se apoderó del frontman renguero. Camisas a cuadros, jeans oscuros y el pelo largo y descuidado.


Los 90 y la llegada de un look más grunge.

Si bien la vestimenta de Chizzo no sufrió muchas más modificaciones, algunos otros elementos aparecieron. Después de dejarse el pelo largo durante muchos años, ya sin barba para las presentaciones, comenzó a usar algunas vinchas y pañuelos en su cabeza.


El pelo bien largo, corte que duró muchos años.


El 30 de noviembre de 2002, La Renga pisó por primera vez el escenario de River Plate. Y como parte de una apuesta, Chizzo fue rapado, en mitad de show, por dos enfermeras muy provocativas que entraron de improvisto.

Las enfermeras hot agarran al Chizzo en River para raparlo.


Luego de varios años de seguir usando el pelo corto, Chizzo volvió a dejar crecer su pelo, que mantuvo durante poco tiempo, incursionando en una época con una especie de mezcla entre pelada y pelo largo en la parte de atrás de la cabeza. En los últimos años, el cantante y guitarrista no ha vuelto a modificar su corte, y en las últimas presentaciones ha mostrado una bandana negra con el logo del reciente disco, Algún Rayo. Pero por las dudas no demos un punto final, y sigamos esperando alguna nueva locura.


En los últimos años, con el pelo corto.

Rosariazo renguero


La ciudad más rockera del país le abrió los brazos a la banda más convocante de la Argentina. Rosario se vistió de fiesta para recibir a La Renga y a las más de 25 mil personas que acompañaron el ritual cada una de las dos noches. La gira de Algún Rayo (2010) daba comienzo y nadie quería perderse la oportunidad de estar presente.

Desde los días previos al recital, la zona sur de la ciudad, en las inmediaciones del predio Camping Municipal Parque Alem, se empezó a poblar de carpas, autos y banderas que colgaban de los árboles con inscripciones de todas partes del país. Pero el sábado mismo del show, el parque apareció colmado, con largas filas de colectivos y transportes que llegaban desde todos lados.



Teté con su bajo, y tras la batería, su hermano Tanque.


Un cielo cubierto de nubes hacían ver una lluvia inminente, pero el calor, la humedad, el humo de los asados y la música renguera  no cesaban. Una suave llovizna comenzó a amenazar cerca del mediodía, y unas horas más tarde se concretó el chaparrón. Cualquier lugar era válido para resguardarse: adentro de los autos y colectivos, debajo de una bandera o solo una capucha y un nylon. Hasta que algún visionario advirtió la cercanía de un centro comercial, y gran parte de la gente que se encontraba por allí empezó a marchar hacia el estacionamiento. Cientos de personas con banderas, bombos y redoblantes coparon el subsuelo del shopping para protegerse del agua y continuar con la ceremonia previa. Cantos, papeles al viento y banderas que colgaban desde los pisos superiores del estacionamiento redecoraron el estilo navideño que tenía el lugar.

La lluvia paró y la hora señalada en la entrada se acercaba, por lo que la gente empezó a desmontar el improvisado campamento renguero para dirigirse nuevamente a las inmediaciones del predio. El agua, el paso de las miles de personas y la tierra habían convertido el acceso al lugar en una pista de barro imposible de transitar sin enterrar los pies unos diez centímetros. Después del complicado y tumultuoso ingreso al camping, el panorama que se presentaba no era muy común para un recital de La Renga: un escenario simple, con telas de fondo y dos pantallas pequeñas a los costados (después se supo que por lo problemas climáticos, se debieron desmontar pantallas y la escenografía de los costados), el río Paraná a un costado, y la fina arena como piso.



Chizzo hace delirar a la muchedumbre en Rosario.



Pero en el momento que Chizzo, Teté y Tanque salieron al escenario, todo volvió a la normalidad. No importaba el clima, la arena o el barro. Las 25 mil personas que ocuparon el predio se encendieron al primer acorde, que respetando el orden del disco a presentar, arrancó con Canibalismo galáctico. Los temas de siempre fueron intercalados por las nuevas canciones de Algún rayo, para un show de poco más de dos horas a todo ritmo y mucho rock and roll.

La salida, igualmente de complicada que la entrada, ya no alteró el humor de la gente extasiada de rock y con la calma de haber visto otra gran noche del trío de Mataderos.



El rayo volvió a vibrar


Después de siete meses, La Renga volvió a los escenarios. Tras el recital de La Plata, donde Miguel Ramírez fue herido por una bengala, y tras su muerte pocos días después, la banda decidió cancelar la gira de Algún Rayo (2010). Tras algunos rumores de separación o de no volver a tocar por un tiempo, el trío de Mataderos volvió a los escenarios para continuar con la gira estipulada.

Más de 20 mil personas inundaron el anfiteatro José Hernández de Jesús María, la localidad cordobesa conocida como la capital nacional del folklore, ubicada a 30 kilómetros al norte de la capital provincial. Exactamente a las 21 horas, la banda salió al ruedo para una nueva presentación de su último disco.

Canibalismo galáctico fue el encargado de abrir el show, seguido por A tu lado, para que luego toma la palabra Chizzo: “Fue un golpe muy duro para nosotros. Este es un espacio que hemos construido juntos durante más de 20 años... Son, cada uno de ustedes, una célula, un engranaje que construye este sitio único, casi imposible de conseguir en estos tiempos sin más sponsor que el corazón y el espíritu... Lo que le ocurrió a Keko fue un lamentable ejemplo que no tiene que ocurrir nunca más. Todos los temas que suenen en este concierto van a estar dedicados a su memoria”. Luego, al cantante y guitarrista de la banda señaló que los amigos y la esposa de Miguel, Fernanda, estaban presentes en el lugar. Tras los aplausos, comenzó a sonar El twist del pibe, mientras las pantallas gigantes mostraban imágenes de Miguel.

El show continuó por más de dos horas y un repertorio que incluyó los temas nuevos y clásicos de la banda, en un total de casi 30 canciones. Después del emotivo recital de Jesús María, la gira de Algún Rayo continuará en Uruguay el 12 de noviembre, el 26 en El Chaco y el 21 de enero de 2012 cruzará la cordillera para presentarse en Santiago de Chile.


El Chizzo en Jesús María. (Edición fotográfica: Matías Tulián)

River Plate – 17/04/2004


Después de la presentación del disco Detonador de sueños en Córdoba, a fines de 2003, la gira “Detonadora” siguió su curso por la Argentina: Santa Cruz, Chubut, Mendoza, San Luis y La Plata, entre algunos otros lugares. Con el éxito que acarreaba el nuevo disco, La Renga encaró un nuevo desafío y con la misma estrategia de los últimos años y solo apoyándose en la divulgación de boca en boca, programó una nueva presentación en el estadio de River Plate para el sábado 17 de abril de 2004.


La entrada del show de La Renga en River.


Con entradas a precios absolutamente accesibles (desde populares a 12 pesos hasta plateas de 25 pesos), era fácil presagiar un lleno total en el Monumental de Nuñéz. Tal como había declarado el Gordo Gaby, manager de la banda, se iba a realizar “un espectáculo con una puesta de escena internacional pero, con entradas y precios locales”.

La expectativa con el nuevo disco y la llegada de la banda de Mataderos por segunda vez al estadio más grande del país, generó que más de 60 mil personas presenciara el show. Con una puesta en escena digna de una gran banda de rock extranjera, con grandes pantallas, una garra de metal repleta de luces que no solo subía y bajaba sino que además se cerraba y se abría sobre las cabezas de los músicos, y grandes bestias inflables que se erigían por encima del amplio escenario (ocupaba casi el total del ancho de la cancha de fútbol).

La lista de temas no dejó lugar para reclamos. Más de tres horas intensas a puro rock donde hubo lugar para presentar todas las canciones del nuevo álbum, los clásicos de siempre, y hasta un popurrí nostálgicos con los temas más viejos de la banda y poco tocados en los últimos años. “Algunos temas para los que nos siguen desde hace tiempo”, fue la presentación del Chizzo antes del bloque de canciones más bluseras y rocanroleras del trío.
Después de ese gran show, que contó con la invitación de Alejandro "el Bocha" Sokol (cantante de Las Pelotas) para interpretar "El final es de donde partí", La Renga cruzó el charco un nueva vez, para participar del Festival Viña Rock en Albacete, España, el 1 de mayo. Pero eso es otra historia…


Les dejamos la grabación de La Renga con "el Bocha", con imágenes del recital...