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Festival de la Huella Invisible, Córdoba - 24/01/2009


Entrada al festival, al mejor estilo Woodstock.

“En un rincón de las sierras, donde arden las estrellas”…empieza uno de los temas íconos de La Renga, Veneno. Una frase que se adecua exactamente para la ocasión, no solo por el lugar, sino por la ocasión especial.

En el año 2009, la banda de Mataderos cumplió 20 años y se queso dar el gusto de celebrarlo a lo grande. El lugar elegido fue el Aeródromo de Santa María de Punilla, una pequeña localidad cordobesa ubicada a 45 kilómetros de la capital provincial. La fecha, el 24 de enero. Y como no es un grupo que le guste formar parte de festivales, decidió hacer el suyo propio: el Festival de la Huella Invisible. Sin sponsors, sin marcas y sin ningún tipo de fin comercial. Solo cedió parte de la organización y la logística a la productora local de rock Nueva Tribu.

Con una escenografía natural imponente, el festival convocó poco más de veinte mil personas, según cifras oficiales, aunque algunos medios aseguraban la presencia de treinta y cinco mil personas. Desde las primeras horas de la mañana, el pequeño pueblo se vio invadido por la llegada masiva del público renguero, que alentado por la estación de verano y las lindas temperaturas, no desaprovechó el río que atraviesa el pueblo y pudo refrescarse en las horas en que el calor comenzó a golpear.

Acompañando a la escenografía natural rodeada de montañas verdes, el grupo no quiso ser menos e instaló tres escenarios (uno al lado del otro) con un central de mayor tamaño en medio. Poco más de las seis de la tarde, Lovorne, el grupo de Luciano Napolitano, abrió el festival, todavía al rayo del sol. Después llegó el turno de Edelmiro Molinari, ex integrante de Color Humano, una de las bandas favoritas del Chizzo, quien comenzó su repertorio con un tema de Pappo, A dónde está la libertad, y que contó con la presencia del ex Divididos, Jorge Araujo.


Los tres escenarios montados entre las montañas.


Con una sincronización asombrosa, los cambios de escenario le daban al festival un vértigo adecuado. Continuó el grupo Mad con una cuota de rock pesado y algunas versiones de AC/DC, más tarde Koma, la banda española, y más tarde los Violadores ofrecieron un repertorio que incluyó los conocidos Represión y Violadores de la ley, con una versión de Clandestino, de Manu Chao.

Chizzo bajo las luces.
Continuando con la variedad de bandas, luego llegó el turno de Los Gardelitos, que la gente acompañó con un “"Korneta no se murió, Korneta no se murió, está tocando con Pappo, la puta madre que lo parió", en referencia al fallecido vocalista de la banda. Después le tocó el turno a otra banda extranjera, aunque cada vez más argenta: El Tri de México. Con el particular carisma de Alex Lora, su cantante y guitarrista, la gente se encendió al oír la versión original de Triste canción de amor, tema reversionado por La Renga en el disco A donde me lleva la vida (1994). Además, el grupo presentó un blues llamado Víctimas inocentes de Cromañón, haciendo referencia a la tragedia del 30 de diciembre de 2004.

Después de una larga espera, llegó el turno del show central. Chizzo, Tete, Tanque y Manu Varela, subieron al escenario y demostraron porque en 20 años se convirtieron en un ícono del rock nacional y en la banda más convocante del país. "Si la montaña no viene a nosotros, nosotros venimos para acá", fue la frase del Chizzo en medio del recital. Con un show cargado de emoción y de potencia, La Renga dejó el escenario después de poco más de dos horas de power rock.

Los mismos de siempre, presentes en el aniversario.
Antes de bajar, el frontman anunció que la noche sería larga, para que nadie se moviera del predio. Viticus fue el grupo encargado de bajar los decibeles, donde un rato después se sumó el Chizzo, sólo como cantante, y con un vaso de fernet en la mano. A las tres y media de la mañana comenzó un extenso homenaje a Pappo en forma de zapada, y allí subieron el hijo del Carpo, Luciano Napolitano, algunos integrantes de El Tri, Locura Dilelio, guitarrista de los comienzos de La Renga, y algunos amigos más.

La zapada pintaba interminable, pero una repentina tormenta puso fin al raid rocanrolero de casi diez horas. De todas formas, la banda y sus seguidores, se dieron el gusto. Llegaron donde quizás nunca imaginaron que llegarían y lo quisieron festejar a lo grande: rodeados de amigos y acompañados por los mismos de siempre.

Chateau Carreras, Córdoba - 31/05/2008


El año 2008 estaba diagramado y armado. La gira de Truenotierra seguía en marcha y como en muchas oportunidades, Córdoba era el lugar elegido para iniciar el año. Para evitar las altas temperaturas y los congestionamientos ruteros que coinciden con la temporada alta de verano, La Renga eligió arrancar el año recién en marzo. El día 22 era el anunciado para el estreno 08 en los escenarios, y el lugar elegido era por segunda vez el predio de la Comuna de San Roque, lugar donde se realiza el festival Cosquín Rock, y propiedad de José Palazzo, el productor cordobés encargado de la logística renguera durante las giras.


La entrada al show de La Renga en Córdoba.

Todo marchaba según lo previsto, hasta que días antes del recital, el 10 de marzo, Chizzo Napoli, cantante y guitarrista de la banda, sufrió un accidente a bordo de su motocicleta. Las causas y las consecuencias nunca salieron ala luz más allá del círculo íntimo, y si bien no hubo heridas de gravedad, el frontman renguero se fracturó los huesos de la mano, lo que le impedía tocar la guitarra. Inmediatamente los medios se hicieron eco de la noticia y la banda suspendió el recital y la gira hasta ver la recuperación de Chizzo.

Chizzo y su guitarra.
Por suerte para el líder del trío de Mataderos y todos sus seguidores, no sucedió nada grave y con poco tiempo de reposo y yeso, Chizzo estaba listo para volver a los escenarios. La fecha del esperado recital fue reprogramada par el sábado 31 de mayo, ya  causa de problemas logísticos, se modificó el sitio unos 40 kilómetros más al este, más precisamente al estadio Chateau Carreras, en la capital cordobesa.

Como curiosidad, las entradas que habían sido emitidas para el recital original debieron ser reemplazadas. Pero ante la falta de tiempo, y para no generar un gasto mayor, se les agregó un sticker autoadhesivo a las viejas entradas con la nueva fecha y lugar, el cual contenía como imagen una placa radiográfica de una mano, con una placa y clavos.

Los mismos de siempre coparon el Chateau Carreras.
Poco más de 25 mil personas llegaron a la capital mediterránea para presenciar otra noche mágica del grupo más convocante del país. El invierno empezaba a mostrar sus primeros vientos y el frío se hacía sentir. La tarde arrancó movida con un par de bandas soporte que hicieron las horas más pasables. Con una hora de retraso, La Renga subió al escenario y con Tripa y corazón comenzó el show bien al palo. Siguió con Almohada de piedra, el primero del disco en presentación, para continuar después con Bien alto y Blues de Bolivia, un controversial tema que estuvo mucho tiempo sin sonar por problemas legales.

El show siguió su curso con una potencia increíble, y por momentos, parecía más un espectáculo de grandes éxitos que el recital de una gira en particular. Casi no había lugar para los nuevos temas: El rito de los corazones sangrando, El final es en donde partí, Lo frágil de la locura, y una seguidilla de casi 20 canciones de discos viejos solo se vio interrumpida después de un par de horas por Ruta 40. Cuando parecía que el concierto llegaba a su fin, recién tuvieron lugar algunas canciones de Truenotierra.

Chizzo y Tete, guitarra y bajo en acción.
Un raid de seis temas seguidos del último álbum, que incluyó entre otros Montaña roja, Cualquier historia, y Mujer del caleidoscopio, dieron el lugar de cierre a Oscuro diamante, el corte difusión del disco, y como siempre, Hablando de la libertad, para cerrar un show fantástico, con mucha fuerza y donde tanto los nuevos seguidores como los viejos quedaron contentos, cada uno con su parte de show.

Comuna de San Roque - 21/01/2006


Detonador de sueños salió a la calle a fines de 2003 y rápidamente la banda se subió a los escenarios para empezar a mostrar el disco y hacer lo que más les gusta a todos: tocar a unos y disfrutar a otros. La gira tuvo comienzo en Córdoba, un punto central de fácil acceso para toda la gente del país, el 8 de noviembre de ese año. Río Gallegos, Chubut, Buenos Aires, Mendoza, Santa Fe, Entre Ríos, Río Negro, La Pampa, Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy, Chaco, Misiones, San Luis y San Juan. La Renga no dejó punto cardinal sin visitar, y hasta varias veces en algunas provincias.


La entrada al show de La Renga en San Roque.

También se fueron al exterior, donde tocaron en Uruguay, Chile e hicieron varias presentaciones en España. Luego de poco más de dos años de gira, llegaba el momento de cierre para volver a dedicarse a un nuevo disco. Las ofertas eran variadas, pero que mejor manera de cerrar el circulo que en el lugar por donde comenzó. Así, la Comuna de San Roque, un pequeño pueblo ubicado a 40 kilómetros de Córdoba y sede del Cosquín Rock, fue el lugar elegido para despedir a Detonador de sueños, el sábado 21 de enero de 2006.

El Chizzo, arrodillado, afinando su guitarra.
Con un formato más parecido a un festival, varias bandas del under tocaron durante la tarde, más la presentación del grupo mexicano El Tri, una banda casi argentina, y de gran amistad con La Renga. El clima estaba a pedir del público: por la tarde, para apaciguar un poco el denso calor de las sierras, el cielo permaneció nublado; y llegada la noche, las nubes se corrieron para mostrar en cielo estrellado ideal para acompañar el show, casi como una extensión de la estenografía. Las montañas, el lago San Roque a metros del predio y el aire puro, daban un marco soñado. Además de que la leve inclinación del predio, brinda una tribuna natural fantástica para apreciar el escenario desde cualquier punto.

A tu lado fue el tema que rompió el hielo (y a más de algún desprevenido) en el inicio del recital. Con una lista de temas variadas, tocaron todo el disco “que se despedía”, más los clásicos de siempre, y algunos no tan comunes (sonó casi todo el disco Despedazado por mil partes) como Cortala y Olvidala y Psicocybe Mexicana, con un pogo increíble. También hubo lugar para el recuerdo, cuando se oyó Vivas Pappo, con la participación de Miyo Miglioranza, de San Tuca, una de las bandas que tocó a la tarde.


Chizzo al frente, Tanque en la batería, y Tete al fondo.


Extrañamente Tete no tocó con su clásico jardinero de jean, pero sí lo hizo con la misma energía y entrega de siempre. “Este es el final –avisó Chizzo-, pero El Final es de donde partí”, dijo el cantante para presentar uno de los temas más icónicos de la banda y encarar el cierre del show, como siempre, con Hablando de la libertad. En una hermosa noche, digna de un espectáculo para el recuerdo, La Renga brindó uno de sus mejores presentaciones y se despidió por un tiempo de los escenarios, para terminar de hacer el duelo con Detonador de sueños y comenzar a pensar en el futuro hijo.

Les dejamos un tema de esa mágica noche, con La nave del olvido...



Mar del Plata - 16/12/2006


Truenotierra se hizo desear. Después de una larga seguidilla de discos y presentaciones, La Renga paró el motor de la máquina para descansar y pensar en su nuevo disco. Tres años sin novedades era demasiado tiempo para los fanáticos ansiosos de recibir nuevas canciones de su banda, en lo que hasta ese momento era el mayor lapso de tiempo del grupo sin novedades discográficas.

El escenario quedó pelado tras la tormenta.
El 12 de diciembre de 2006, Truenotierra salió a la calle, con un elemento muy particular. Un formato doble que contenía un disco con las nuevas canciones, y otro disco completamente instrumental, una faceta desconocida del trío de Mataderos. Además de la ansiedad por escuchar el nuevo álbum, había otro elemento que apresuraba a los seguidores: cuatro días después, el 16 de diciembre, la banda presentaría su disco en el estadio mundialista de Mar del Plata.

La temporada de verano ya estaba en marcha. Si bien el grueso del turismo aún no había llegado a la ciudad, ya podía verse el movimiento en las playas y en las calles. Las obras de revista ya copaban la parada, como cada verano. Pero ese día, Mar del Plata se llenó de rengos. La postal era llamativa para todos. Para las familias acostumbradas a vacacionar todos los años allí, no era común ver tanta cantidad de gente que llegara de manera repentina por uno o dos días y que coparan todo. Para los seguidores, tampoco era una situación común: es raro encontrar alguna fecha donde La Renga haya tocado en una ciudad turística y en plena temporada.

Ese sábado 16, Mar del Plata amaneció nublada y el pronóstico del tiempo no era muy favorable para la noche. La gente empezó a copar el estadio Minella y las primeras gotas empezaron a caer. Nadie imaginaba algo más que una llovizna, pero horas antes del recital, una fuerte tormenta se desató. Rayos, truenos, viento. La mayor parte de la ciudad se quedó sin luz. Las calles inundadas y los fuertes vientos obligaron a la gente a refugiarse en sus casas. Pero había 40 mil personas que no tenían refugio.

Ansiosos, los fanáticos esperaban dentro del estadio la salida de la banda cuando el diluvio llegó. La lluvia empezó a golpear fuerte y los truenos amenazaban con seguir toda la noche. Los técnicos empezaron a sacar telas del decorado, pantallas y parlantes ante el peligro de una descarga eléctrica. La gente, desesperada, empezó a levantar el paño que cubre el piso de la cancha para usarlo como refugio. El césped se transformó en un lodazal gigante, con miles de personas amuchadas por el frío y el agua.

La noche pintaba mal, pero en un rato la lluvia empezó a mermar, y la gente, empapada y embarrada, empezó a alentar para que La Renga salga a tocar. Con dos horas de atraso por los problemas técnicos, y con un escenario frío y desolado para lo que nos tiene acostumbrado, Chizzo, Teté y Tanque salieron al escenario.

Después de un par de temas de los discos anteriores, Chizzo se paró ante el micrófono y dijo: “¡el único público de rock que se la banca es este!”. Entre gritos y aplausos, comenzó a sonar Cuadrado obviado, último track del disco, y con ello la presentación oficial de Truenotierra. Como un capricho de la naturaleza, que mejor forma de inaugurar el disco que con un espectáculo de truenos y relámpagos sobre el escenario.


Chizzo hablándole a la gente tras la tormenta.

En una noche complicada (durante el show, el campo se transformó literalmente en un chiquero), la banda pudo dar a su público al menos lo que fue a buscar: una buena dosis de rock. Tocaron todas las canciones del disco nuevo, más los clásicos de siempre, para cerrar un recital de dos horas y media al palo. Casi como una paradoja, en la salida podía verse gente tiritando del frío, embarrada hasta las rodillas, toda mojada, y con una sonrisa de oreja a oreja. Esas cosas, solo las puede generar La Renga.


Les dejo el final del recital de Mardel, como siempre, Hablando de la libertad...



River Plate – 17/04/2004


Después de la presentación del disco Detonador de sueños en Córdoba, a fines de 2003, la gira “Detonadora” siguió su curso por la Argentina: Santa Cruz, Chubut, Mendoza, San Luis y La Plata, entre algunos otros lugares. Con el éxito que acarreaba el nuevo disco, La Renga encaró un nuevo desafío y con la misma estrategia de los últimos años y solo apoyándose en la divulgación de boca en boca, programó una nueva presentación en el estadio de River Plate para el sábado 17 de abril de 2004.


La entrada del show de La Renga en River.


Con entradas a precios absolutamente accesibles (desde populares a 12 pesos hasta plateas de 25 pesos), era fácil presagiar un lleno total en el Monumental de Nuñéz. Tal como había declarado el Gordo Gaby, manager de la banda, se iba a realizar “un espectáculo con una puesta de escena internacional pero, con entradas y precios locales”.

La expectativa con el nuevo disco y la llegada de la banda de Mataderos por segunda vez al estadio más grande del país, generó que más de 60 mil personas presenciara el show. Con una puesta en escena digna de una gran banda de rock extranjera, con grandes pantallas, una garra de metal repleta de luces que no solo subía y bajaba sino que además se cerraba y se abría sobre las cabezas de los músicos, y grandes bestias inflables que se erigían por encima del amplio escenario (ocupaba casi el total del ancho de la cancha de fútbol).

La lista de temas no dejó lugar para reclamos. Más de tres horas intensas a puro rock donde hubo lugar para presentar todas las canciones del nuevo álbum, los clásicos de siempre, y hasta un popurrí nostálgicos con los temas más viejos de la banda y poco tocados en los últimos años. “Algunos temas para los que nos siguen desde hace tiempo”, fue la presentación del Chizzo antes del bloque de canciones más bluseras y rocanroleras del trío.
Después de ese gran show, que contó con la invitación de Alejandro "el Bocha" Sokol (cantante de Las Pelotas) para interpretar "El final es de donde partí", La Renga cruzó el charco un nueva vez, para participar del Festival Viña Rock en Albacete, España, el 1 de mayo. Pero eso es otra historia…


Les dejamos la grabación de La Renga con "el Bocha", con imágenes del recital...




Autódromo Oscar Alfredo Gálvez - 17/11/2007


El ascenso renguero parece no tener fin. Cualquier hito de la banda de Mataderos, de esos que parecen marcar un momento o un techo, lo sucede otro acontecimiento sin precedentes o único. Y uno de esos hechos que quedan en los libros del rock nacional se dio el 17 de noviembre de 2007. Bajo la gira de presentación del disco Truenotierra, La Renga organizó un show en el autódromo Oscar Alfredo Gálvez de la ciudad de Buenos Aires. Sin auspiciantes, sin ayuda de patrocinios oficiales, sin publicidad y sin demasiada difusión, solo valiéndose del boca en boca de los mismos de siempre.

Entrada al show del Autódromo.

A convocatoria marcó un nuevo record en nuestro país: 100 mil espectadores en un show impresionante. Y más allá de los previsibles inconvenientes que un espectáculo de esta envergadura traería, el público respondió en gran forma. Los casi 200 metros que separaban el escenario de las últimas personas del campo, o las aproximadas tres cuadras desde la banda hasta las tribunas del fondo, no impidieron que la fiesta y el ritual renguero se lleven a cabo. Las imponentes parrillas de luces hacían presagiar que aunque el show estuviese anunciado para las 19 horas, la noche también sería testigo de la fuerza del trío más convocante del país.

Chizzo Napoli.
“Cuanta gente vino por el barrio. Lugano, Soldati, Mataderos, si hablaran estas calles”, fueron las primeras palabras del Chizzo, que se sentía como en su casa, a pocas cuadras del barrio que lo vio crecer. La adrenalina y las largas distancias al escenario provocaron que algunas personas empezaran a trepar las torres donde se ubicaban los parlantes y las pantallas gigantes, lo que provocó algunos problemas con el audio. “Van a tener que bajar porque sino se corta la tensión”, explicó el cantante renguero, a los que aclaró: “Si queremos modificar algo, empecemos a respetarnos entre nosotros”.
Pero el show pudo continuar, para que Teté y Tanque se pudieran lucir junto a varios invitados como Manuel Varela, quien cantó su tema “Entre la niebla”, Raúl Dilello, primer guitarrista de la banda, quien subió a tocar en “El juicio del ganso”, y Luciano Napolitano, hijo de Pappo, que tocó la guitarra en el tema “Viva Pappo”, una canción homenaje a su fallecido padre.

Después de 32 canciones y el tradicional cierre con “Hablando de la libertad”, la gran masa renguera inició la salida del predio, y ante la espera y el desborde de gente, no tuvo mejor idea que empezar a cantar y continuar la fiesta hasta poder poner un pie en la calle. Extasiados de rock y a la espera de un nuevo encuentro.



Chateau Carreras - 08/12/2003


Entrada del show en Córdoba.

En el año 2003 La Renga edita su sexto álbum de estudio, “Detonador de sueños”. Entre las canciones del nuevo disco se encontraban los tres temas que habían sido presentados en el estadio de River Plate un año antes y editados en el LP “Documento único”: Dementes en el espacio, Detonador de sueños y Hielasangre.

Ante la gran ansiedad de la masa renguera por escuchar las versiones en vivo del nuevo trabajo, la banda decidió arrancar la gira de presentación en un punto central del país, de manera que fuera igual de accesible para todos los fanáticos. El estadio Chateau Carreras, en la ciudad de Córdoba, fue el lugar elegido para dar comienzo al tour de Detonador de sueños.

El sábado 8 de diciembre de 2003 fue la fecha elegida. La idea el trío de Mataderos en cuanto a la ubicación geográfica del lugar tuvo fue un éxito. Si bien los seguidores de La Renga se caracterizan por un singular seguimiento a la banda toque donde toque, fue muy curioso ver gran cantidad de gente desde todos los puntos del país. Reflejados en sus banderas, podían verse grupos desde Jujuy, Salta, Chaco y Formosa, hasta Neuquén, Río Negro, Mendoza y el sur de la provincia de Buenos Aires.


Un gran escenario para una gran noche.


Una noche fantástica con una luna llena como testigo privilegiada dio el marco para un recital memorable. Un escenario acorde a la artística del disco y un inicio novedoso con la parición de faunos que accionaban un botón de emergencia similar al de la portada del disco, dieron el arranque a un show que alternó las nuevas canciones con las ya clásicas del grupo liderado por Gustavo Nápoli.

La gira de Detonador de sueños tuvo su comienzo en Córdoba y meses después llevaría a La Renga nuevamente a River Plate, pero eso es otra historia.


La Renga se despide tras una larga noche de rock and roll.

Huracán - 04/12/2004


Otro de las presentaciones más recordadas de La Renga tuvo lugar en el año 2004, en el estadio de Huracán. Puede decirse que la antesala de ese recital se dio tres años antes en la misma cancha, cuando el 19 de mayo de 2001 el trío de Mataderos brindó un show impresionante que quedó reflejado en el primer disco doble de la banda: Insoportablemente vivo (2001).


Entrada del show en Huracán.


El 4 de diciembre de 2004 el grupo liderado por Chizzo Napoli volvió a presentarse en Parque Patricios pero con una apuesta mucho más grande. Un escenario circular y giratorio se ubicó en el centro de la cancha para poder aprovechar todas las tribunas y el campo en todos los sentidos. Mientras la parte central, que incluía a Tanque Iglesias y su batería, giraba durante el espectáculo, Chizzo y Teté recorrían el escenario dando vueltas y utilizando los cuatro micrófonos ubicados en cada lado del estadio.

Disposición del escenario.



Semejante despliegue y organización no podía ser desaprovechado, por lo que la banda decidió grabar allí su primer DVD. El show fue registrado con 16 cámaras y editado bajo el nombre “En el ojo del huracán”, que incluía las más de dos horas de recital, el backstage del recital, el montaje del escenario circular en el medio de la cancha y un libro de 96 páginas.



River Plate – 30/11/2002


Bailando en una pata abre nueva sección. Para recordar historias, anécdotas, momentos y canciones inolvidables, que mejor que los recitales que marcaron el destino de la banda de Mataderos y sus fieles seguidores, Los mismos de siempre.



Entrada del show en River Plate.


Documento único.
Y que mejor manera de abrir esta nueva página con el recital más emblemático: el primer River. El sábado 30 de noviembre amaneció nublado y con altas probabilidades de lluvia. Pero parecía que la historia ya estaba marcada. Nada iba a parar a la gran cantidad de gente que llegaba desde todo el país, o incluso de naciones vecinas como Uruguay y Chile. Nadie quería perderse la fiesta.

Desde su comienzo casi 14 años atrás todo fue progreso: el barrio, la ciudad, el primer disco, el país, la conformación como banda, Cemento, Obras, y la gran consolidación y explosión popular en 1998 con el disco La Renga. Pero a pesar de la escalada que la banda experimentaba, pocos creían que River fuera el lugar adecuado para dar el próximo paso. Solo tres bandas nacionales habían logrado colmar el Monumental: Serú Girán en 1992, Soda Stereo en 1997, y Los Redondos en el 2000.

Pero la fiesta estaba preparada y los propios integrantes sabían que estaban a la altura de las circunstancias. Un show demoledor, con una escenografía simple pero con mucha carga icónica. Además, se entregó con cada entrada un EP llamado “Documento único”, un original minidisc con tres temas del próximo álbum. La sorpresa de la noche la dio Chizzo, cuando en medio del show fue agarrado por dos enfermeras vestidas nmuy provocativamente, quienes lo sentaron en una silla y empezaron a cortarle el pelo como forma de pago por una apuesta perdida.

Así, La Renga terminaba de convencer a propios y ajenos de que no se trataba de otra banda del montón, que detrás de todo eso hay algo más que música. Son miles de miles de voces gritando catárticamente en cada presentación, diciéndole al país que ahí están y que cada vez son más.





Miradas positivas a la vuelta de La Renga


Bailando en una pata salió a la calle. En una encuesta realizada en el barrio de Villa Crespo le preguntamos a la gente como ve la vuelta de La Renga a los escenarios y se cree que la banda tuvo algún grado de responsabilidad con lo ocurrido en el recital de La Plata, donde a causa de un impacto de bengala murió Miguel Ramírez.



Tanque y su batería en La Plata, el último show de La Renga.


Del total de encuestados, el 80% respondió que veía con buenos ojos la vuelta de la banda y la reanudación de la gira Algún Rayo. De ese porcentaje, casi el 75% piensa que los integrantes de la banda no tuvieron ninguna responsabilidad en el hecho con argumentos como que “eso es responsabilidad de la organización y los que hacen los controles” (Martín, 26 años) o que “la banda no puede estar parando el recital cada vez que un boludo prende una bengala, yo vi que lo hicieron varias veces, pero hasta ellos ya se deben cansar” (Verónica, 24 años). El resto de ese parcial opina que los músicos debieron haber dejado de tocar o al menos no haber continuado con el recital.

Con respecto al 20 % restante del total, un 10% opina que la banda tiene algo de responsabilidad (“menor, pero responsabilidad al fin”, Lucas, 25 años) y que no están de acuerdo con que se reanude la gira hasta que no haya alguna determinación judicial o al menos algún culpable por la muerte de Miguel. El otro resto de los encuestados eligió no contestar al no estar “muy al tanto del tema” o no tener una decisión formada.